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Con lo contento que estaba yo por haber sido uno de los agraciados con dos billetes de avión para dos personas, gracias a un concurso llevado a cabo en Facebook por Panda Security. Al finalizar el concurso, se pusieron en contacto conmigo y me enviaron por correo electrónico un código-cupón para poder acceder a cobrar mi premio.

Así pues, me conecto a la página indicada http://www.vueloregalo.com/panda, e introduzco mi código regalo. Previamente, me equivoqué y “sin querer” me apoyé en la tecla de la comilla y le dí al Enter, pero no pasó nada -sniff-

Finalmente introduje mi código y pude acceder a la pantalla siguiente:

Con fondo azul aparece el aeropuerto origen y debajo, ¡¡35 destinos disponibles!! para elegir desde Madrid. No está New York ni Tokio, pero de Europa aún me quedan muchos sitios por ver. Así pues, hay que indicar el origen (Madrid) e introduzco los destinos en orden de preferencia. En mi caso, Roma, Estocolmo y, por poner alguna más, Oslo. Lo siguiente es escoger tres rangos de semanas diferentes (antes del 31 de Mayo) que no empiecen ni terminen en viernes, sábado, domingo o festivo.

 

El siguiente paso es pagar. ¿Oiga, pero no era gratis? Pues sí, pero las tasas y los gastos de gestión se pagan. Según mis cuentas, y los importes indicados, eran de 50 euros dos personas, pero, esta gente te hace un cobro de 60 euros. Me redirigen a una página segura de Visa y hago el pago (de 60 euros). Acto seguido me llega un correo confirmando mi “compra” y que en menos de 48 horas me darán a elegir. Así que, en resumen: he pagado 60 euros por dos billetes de avión a nosedonde y nosecuando.

A partir de aquí todo problemas. Me proponen Oslo, la tercera de mis alternativas y ni siquiera en las fechas elegidas. Les contesto el correo pidiéndoles una fecha para Roma o Estocolmo, cuando ellos quieran, desde mañana al 31 de Mayo (la que ellos prefieran). Me contestan muy amablemente que no quedan. Les pido destinos alternativos en estas fechas y me dan: Marrakech, Tanger, Bolonia y Milán. Mirando en Ryanair (mal que me pese, en esa compañía me iban a mandar) veo que cuesta aún menos de lo ya pagado, por lo que no me intreresan esos destinos. Para eso, voy por menos dinero y cuando yo elija, no cuando me digan ellos.
Cierto es que en el momento de hacer la reserva te piden que aceptes los “Términos y Condiciones” en el que te explican que no tienes derecho a elegir nada y que si no hay destinos disponibles de los elegidos, a las malas te devuelven la pasta.

Timos y varios:

  • ¿Por qué te ofrecen 35 destinos válidos desde Madrid si sólo puedes elegir entre los 5 que ellos quieren?
  • ¿Por qué me cobran 60 euros por adelantado sin saber siquiera si voy a elegir alguno?
  • Si buscas un vuelo a alguno de esos sitios por tu cuenta cuesta incluso menos de los 60 euros cobrados por las tasas.

Efectivamente, después del fraude de la experiencia, recomiendo encarecidamente NO contratar los servicios de Vueloregalo.com o viajeregalo.com para regalar a los clientes. Sé que no es culpa de Panda en este caso, sino de una compañía, de cuanto menos, dudosa credibilidad en Internet.

P.D.: En mi caso, me devolvieron el dinero pagado. Para una vez que me toca algo en un concurso :(

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Ryanair: Spam airlines

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Tiempo atrás conté la aventura que tuve viajando con Ryanfail, en un vuelo desde Palma de Mallorca. La semana pasada, tuve que volver a hacer uso de su magnífico servicio, y la experiencia mientras estás en el aire, lejos de ser placentera y tranquila, relato a continuación.

En el tiempo que dura el vuelo, da igual 45 minutos que 4 horas, empieza toda una suerte de manifestaciones de lo que comunmente llamamos Spam. Si bien, en general estamos acostumbrados a recibirlo mediante correos electrónicos que ofrecen pastillas azules, alargamiento de órganos y señoritas ucranianas que quieren conocernos,… por SMS, o por mensajería instantánea, en la mencionada línea aérea irlandesa, hasta pagando (no mucho, pero pagando), te machacan a mensajes que no deseas oír.

Los mensajes tienen un porcentaje de llegada del 100%. Estás en un contenedor con alas a “nosecuantosmil” pies de altura y no puedes darle al botón silenciar, ni salirte de ahí, ni mandarlos a la papelera (en realidad piensas en mandarlos a otro sitio pero es igual de inefectivo). Incluso, me atrevería decir que el volumen de los altavoces es de mayor calidad y potencia que el de otras compañías, para que se les oiga bien.

Entre otros y por orden:

  • Su revista: Una señorita se empeña en darte un ejemplar en la que encontrarás un montón de información interesante (cosas que ellos venden y tú compras)
  • Se esmeran en detallarte uno por uno los elementos de la carta de Snacks y bocadillos que ofrecen (a ver si te despiertan el hambre).
  • Productos Duty Free: colonias, juguetes, accesorios variopintos. Recuerdo hasta haber visto un juego de cuchillos en algún viaje…
  • Cupones de sorteos de lotería Rasca y Gana. Según anunciaban por megafonía: “el momento que llevan esperando desde que hicieron la maleta”…
  • Tarjetas de teléfono: Según ellos, para hace frente a las abusivas tarifas de Movistar y Vodafone, presentan tarjetas de llamadas para cuando estés en tu destino.

En un viaje de 3 horas, da tiempo a espaciar todos estos mensajes no deseados, pero en una hora, llegas a tu destino con la cabeza como un bombo.

La gota que colma el vaso, es el mensaje final (SPAM!!!) de llegada, con trompetas incluídas, cuando llegan a tiempo al destino. Esto suele ser el 100% de las ocasiones, puesto que aunque el trayecto sea de 50 minutos, ellos indican que durará 1 hora y media y así, claro, aunque vayan empujando el avión llegan a tiempo. Si a las 8 AM hubieran dicho, que llegaríamos antes de cenar al destino, también habrían acertado.

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Lo que voy a relatar pasó el miércoles por la noche volviendo de Palma de Mallorca a Madrid. En uno de esos viajes “por el día” que me pego a lo largo y ancho por la geografía española, tuve que hacer una visita cargado únicamente con el bolso de mi portátil a trabajar con unos clientes en Palma. Decir que para viajes en mi empresa no solemos utilizar RyanFAIL como línea aérea preferida aunque en este caso, dada la urgencia con la que se nos pedía ir aprovechamos el  “bajo” precio.

A la ida todo perfecto, siempre y cuando lleves impreso el billete desde casa (que si no te cobran una pasta en el aeropuerto por darte una tarjeta de embarque). Al no llevar más equipaje que el bolso del portátil todo correcto, pero a gente que iba delante de nosotros, les hicieron facturar (y pagar bastante generosamente) su equipaje de mano por no caber en el recipiente de medidas aceptadas (algunos con razón y otros… pues es dudoso porque no cabía por muy muy poco).

A la vuelta, llegamos con tiempo de sobra al aeropuerto, y como hago siempre en Palma, aproveché compré un par de ensaimadas para traer un “souvenir” a la familia y una camiseta de Fórmula 1 ultrarebajada que me pidió a gritos dormir en mi armario. Aproveché a guardar la chaqueta y las ensaimadas en la bolsa que me dieron en la tienda de la camiseta para ir más cómodo.

Nos ponemos a hacer la rigurosa cola, mi compañero delante de mí con su Netbook en un bolso de portátil pequeñito pasa sin problemas, cuando la chica-rottweiler de la puerta me indica que llevo dos bultos y que RyanFAIL sólo me permite llevar uno. Hasta aquí cierto es, dicho con un tono más prepotente de lo normal, pero bueno. Me pongo la chaqueta, me ato la camiseta de F1 a la cintura y desecho la bolsa, por lo que procedo a pasar con mi portátil y las ensaimadas en la mano. Me dicen de nuevo que son dos bultos y que no puedo pasar así (o facturo uno, pagando claro está, o dejo algo en tierra). Me empiezo a poner nervioso. La tipa me echa en cara que si no me he leido las normas de la compañía en la que viajo, que dicen que sólo se puede llevar un bulto por persona, incluso palabras textuales “si usted no sabe que no se pueden llevar dos bultos, no queremos que clientes como usted, así que no viaje con RyanFAIL”. Quito la tira con la que se cuelga en el hombro el bolso del portátil (tranquilos, que no la agredí con las hebillas ;D) sino que intento atar las cajas de las ensaimadas al resto del bolso para poderlo contar como un solo bulto. Lo intento meter en el recipiente y entra. Al sacarlo se desmonta el atillo y me dice que siguen siendo dos bultos. Cojo de nuevo la bolsa y la apaño para que entre (casi me subí encima hasta que entró). Finalmente da el OK y paso adelante. Le digo, una vez aceptado el pase y recortado el billete, que me parece una falta de respeto tremenda el trato vejatorio a los clientes de la compañía en la que ella trabaja y que merecería estar en otra cola, la del INEM. Sale corriendo detrás de mí la tipa amenazándome con hablar con el capitán para que no me deje coger el avión. Le digo que vaya a hablar con el capitán o con quien quiera, que le entregaré una hoja de reclamaciones directamente a él en la mano sobre el trato absolutamente fuera de lugar avalado por un montón de testigos. Finalmente la dejo mascullando nosequé y continúo hacia el avión.

En la entrada al avión, me viene a la cabeza la solución al problema. Tenía que haber metido en la bolsa las ensaimadas y el bolso pequeño con el ultraportátil de mi compañero, y hacerle a él pasar con mi portátil únicamente.

Experiencias como esta son las que te hacen ver que realmente el low-cost lo usan también en la profesionalidad de sus empleadas, y que lo último que le preocupa a RyanFAIL es darle un buen servicio a sus clientes sino …. más bien,… algo como lo que deja claro el logo de la compañía que he encontrado en Internet y he puesto como imagen de este post.

Por mi parte, viajaré en RyanFAIL cuando sea absolutamente imprescindible y evitaré una compañía que ha llegado a pensar en amortizar sus aviones incluso cobrando por ir al baño y queriendo homologar plazas para viajar de pie…

Vaya días que llevo… entre los taxistas pícaros y las compañías aéreas que contratan gente barriobajera y sin modales para puestos cara al público, no gano para malos ratos!

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