No, este post no está dedicado a hacer crítica de la maltrecha economía nacional. Como conté en Miedo al Fail, días atrás, asistí a parte del Microsoft Technet Security Day celebrado en Madrid en las conocidas salas de cine Kinépolis. El evento reunía en una de las salas de cine más grandes a más de mil personas que esperaban con gran ilusión escuchar a varios ponentes de Microsoft y a Chema Alonso de Informatica64 en una de sus siempre enriquecedoras charlas.
Por culpa de haber llegado tarde al evento, y dado el llenazo total de la sala, me tuve que ir a la última fila del cine. La verdad es que recuerdo haber disfrutado la película Matrix Reloaded en ese cine desde esa fila con mi amigo Yago (por aquel entonces además compañero de fatigas) sin pérdida de detalles por la distancia.
Desde allí arriba, y dada la profesión del público asistente al evento (casi todo varones: administradores de sistemas, bases de datos, seguridad, desarrolladores, tecnólogos varios, etc,.. ) pude contemplar un hecho que no sé si será o no por el sector en que me muevo, pero lo que parece evidente es que los informáticos tenemos gran tendencia a que nuestro pelo desaparezca de nuestras cabezas. Me quedé sorprendido al querer intentar identificar a un amigo y compañero de Security By Default entre el público (que luce un cómodo rapado al cero) y fuí incapaz por la cantidad de cabezas brillantes existentes en la sala. Se puede decir que afeitarse la cabeza es una moda a la que se ha subido mucha gente y que entre mil personas es difícil encontrar al que se busca pero, es que además, el porcentaje de individuos que les clareaba la azotea era impresionante.
Desde hace años, asumo que lo mío no tiene solución ni freno, y que por motivos genéticos principalmente, el futuro de la brillantez exterior de mi testa está asegurado desde que nací, pero el día del Technet Security Day me dí cuenta de que además, parece que además estoy en la profesión correcta.
