Empiezo este post en el avión de vuelta desde uno de los países con los mejores paisajes de los que he visitado: Suiza!

Me gustaría dejar claro que no pudimos conocerlo al completo, en cuatro días nos dio tiempo a aprender un montón de cosas sobre su cultura y costumbres, así como llevarnos, en la retina y la memoria, grandes momentos.

Suiza es conocido típicamente por ser el refugio financiero para las grandes fortunas. Una vez que te bajas del avión y miras los precios de cualquier cosa, te das cuenta de por qué es así: Todo es carísimo. Pese a que la moneda sea el franco suizo, se aceptan euros en todas partes igualmente, aunque el cambio, como es de esperar no es muy ventajoso.

Pese a llevar un ambicioso itinerario (como en todos los viajes turísticos que hago), fuimos capaces de cubrirlo casi al completo.

Si bien las ciudades suizas tienen un tamaño medio, el centro de las mismas es bastante compacto y se puede recorrer cómodamente a pie.

Ciudades/pueblos que vimos:

  • Rolle: Aterrizamos en el aeropuerto de Ginebra y, con un coche de alquiler, nos dirigimos dirección Lausanne. Alrededor del Lago Leman, aprovechamos para hacer una parada y ver Rolle. Esta ciudad tiene un castillo pegado al lago y su calle principal es bastante pintoresca. Ojo con comer un kebab ahí que te clavan!!!! (Sí, ya sé que prometí no volverlo a comer, pero el hambre apretaba ese día). Las vistas hacia el lago son muy recomendables.
  • Lausanne: Bordeando el lago Leman, llegamos a esta ciudad. El casco antiguo es bastante bonito y su catedral es imprescindible!!
  • Chateau de Chillon: En la otra punta del lago, encontramos un casillo medieval, construido sobre una roca en el lago perfectamente conservado. El recorrido dura una hora más o menos y como muy tarde se puede entrar a las 16:00. Te dan un folleto con la visita guiada en la que te explican para qué eran cada una de las salas y estancias del castillo. Las vistas desde la Torre del Homenaje son espectaculares.
  • Berna: Aunque llegamos ya de noche, la capital suiza muestra un excelente casco antiguo que convendría dedicar más tiempo del que tuvimos para visitarla completamente. A ser posible de día, recomiendo pasear por Marktgasse, ver la torre del Reloj o Zytlogge en Kramgasse, la catedral, exteriormente, es impresionante (dada la hora que era, no pudimos verla por dentro) y en general el centro de la ciudad en horario laboral estoy seguro que aún será más interesante.
  • Interlaken: Fue nuestra base de operaciones. Pueblo turístico de los Alpes, el típico sitio tranquilo que permite a los amantes de los deportes de invierno establecerse en un sitio con comodidades y acceso por tren a un montón de estaciones de esquí. En nuestro caso, familiares de uno de los amigos que íbamos en el viaje viven allí.
  • Lucerna: Ciudad situada al noreste de Suiza, pegada al lago del mismo nombre. Altamente recomendable su visita. El centro es completamente medieval, con una catedral increible, puentes de madera que atraviesan el río del siglo XIV. Asimismo interesantes de ver son la iglesia franciscana y jesuita.
  • Jungfraujoch: Sin palabras… y congelado me quedé en lo alto de la montaña más alta de Europa en los Alpes (3400 metros de altura). Jungfraujoch (que traducido quiere decir la montaña de la Virgen), es una ruta inolvidable. Accesible en tren desde Interlaken, tras dos horas de viaje surcando diferentes montañas, los paisajes son indescriptibles. Definitivamente hay que ir dispuesto a pasar muuuucho frío, dejarse unos cuantos billetes en el viaje, marearse con el poco oxígeno y el cambio de presión de la cima a cambio de disfrutar de inolvidables vistas y grandes momentos.
  • Ginebra: Ciudad francófona pegada al río Ródano, cuya principal atracción turística es el Jet d’Eau, una fuente que dispara 500 litrosppor segundo de agua hacia arriba y justo tenía un problema en un motor el día que estuvimos nosotros. Es recomendable también visitar su casco antiguo, la catedral protestante, el Hotel de Ville (donde se firmó la famosa Convención de Ginebra), el Jardín Anglais y el Parc de los Bastions. Para comer por allí, recomiendo “Chez ma Cousine” en la plaza de Bourg-de-Four, un restaurante pequeñito en el que ponen un pollo asado bastante bueno.

Ciudades que no vimos (pero que me habría encantado conocer) aunque nos quedan para otro viaje: Fribourg, Zurich, Basilea, Lugano y el país vecino Liechestein.

Imprescindible si vienes a Suiza:

  • Trae billetes, o tarjetas de crédito… Dado el nivel de vida de la gente, donde un trabajo de lo más modesto de camarero en un restaurante genera un sueldo de unos 2400 euros por ejemplo. Un viaje es un viaje y sabes que te vas a dejar un dinero en comidas, cafés, cervezas y transporte; sin embargo aquí, a no ser que tires de supermercado para comer, que sepas que el agujero es mayor que la media.
  • Alquila un coche: Aunque el transporte en tren parece ser excelente, nosotros, al ser cuatro personas, nos resultó más ventajoso alquilar un coche. No es barato, pero lo es mucho más que viajar en tren y te permite mayor libertad tanto de movimientos, horarios y do-it-yourself del itinerario, así como disfrutar mucho mejor de una de las mejores cosas de Suiza, los paisajes. Como consejo de oro: cuidado con los radares. En España nos quejamos Los suizos deben recaudar dinero a espuertas gracias a su extensa red de radares por las autopistas. Hasta donde tengo entendido, se supone que tienen que pararte para cobrarte la multa. En otro caso, te la mandan a casa y, si el coche es de alquiler, la agencia les da tus datos a la policía para que te envíen la receta. Sólo tengo que decir una cosa: Veremos a ver! Debe estar prohibido llevar avisadores de radares y en el tomtom que llevábamos no cantaba ninguno. Aunque intenté conducir dentro de lo legal, en cuanto a velocidad se refiere, hasta que me dijeron que era una plaga lo de los radares, reconozco no haberles prestado mucha atención los dos primeros días. Al aparcar en la calle de las ciudades, la zona azul dispone de plazas de aparcamiento numeradas. Para poner las monedas, presionas el número de la plaza en la que has dejado el vehículo y metes el dinero, que empezará a descontarse con el tiempo. No es necesario estar yendo al coche a poner papeles, sino que el tiempo de cada uno está en el propio poste.
  • Comer: Si te gusta el queso, este es tu país, y si no, hay alternativas (¿verdad Alex?). No se puede uno ir de este país sin probar una Fondue (que además de trocitos de pan, se mojan también trocitos de patatas pequeñas); Raclette, que es un tipo de queso que se funde en unos recipientes especiales y se echa por encima de patatas también; Rösti: Es una especie de tortilla de patatas, queso fundido y alguna cosa pero que está muy muy bueno! Por lo demás, en la parte alemana, salchichas blancas (Weisswurst), y en la francesa crépes. De postre, aunque no lo he probado mientras he estado allí, cualquier cosa con chocolate Suizo es excelente.
  • Destacable también la amabilidad de la gente en Suiza. Yo, que suelo ser muy dado a parar a gente por la calle para preguntar cómo ir a algún sitio, durante toda la estancia, jamás recibí una cara rara o una contestación desagradable. Es fácil comunicarse con todo el mundo en inglés, y casi son capaces de acompañarte al sitio que les preguntes, casi igualito que sus vecinos franceses, que parece que te perdonan la vida cada vez que hablan con un españolito.
  • Resulta increible que, dentro de un mismo país, sea posible que se hablen idiomas tan diferentes entre sí como el francés y el alemán. Parece que has pasado alguna frontera, cuando sales de una ciudad con carteles en francés y llegas a otra con todo en alemán (y viceversa).
  • En cuanto a cultura y costumbres, un país europeo completo, en el que desconozco la proporción, pero es increible la comunidad portuguesa existente en Suiza. Como sucede en otros países con una gran inmigración, en Suiza sueles encontrar montones de servicios exclusivos para gente del país luso: bares/cafés, restaurantes,… hasta agencias de seguros! Asimismo, desconozco también si la tradición en este caso será portuguesa o suiza, pero es común tener que descalzarse en la puerta de las casas antes o justo después de entrar, pero es algo que nos sucedió.
  • En Suiza todo está limpio, desde las calles hasta el agua de sus lagos y ríos, en los que se puede apreciar el fondo y la fauna acuática sin mayores dificultades.
  • Quizá me equivoque, pero durante la visita, me dio la sensación sentirme seguro. Podías pasear por la noche (si el frío lo permitía) sin mayores problemas; sin miedo a que nadie te fuese a robar (aunque había carteles en los lugares más turísticos avisándote de ello), de hecho la gente deja las bicicletas y motos sin candado en la calle y al día siguiente siguen estando allí: algo impensable en otros sitios ¿verdad?
  • A la hora de preparar el viaje, con llevar el DNI, es válido para acceder y moverte por el país, aunque no pasa nada si llevas el pasaporte. Como guía de viaje, yo compré la de Suiza de la editorial El País Aguilar y creo que he me resultó más que suficiente.

Quiero además agradecer a la familia de mi amigo Alex, el habernos atendido de manera sobresaliente durante los días que estuvimos en Suiza. A sus tíos y primos: un millón de gracias por todo!!!. Hicistéis que el viaje fuese aún más divertido y que nos sintiésemos como en casa!

Post to Twitter