No es la primera vez que expongo en este blog mi opinión sobre las huelgas, así como mis quejas ante la actitud de ciertas compañías aéreas. En esta ocasión, y como si me quedo callado reviento, quiero dar mi opinión sobre los personajes más populares del puente de la Constitución del 2010: Los controladores aéreos.

Estos individuos fueron los únicos capaces de colapsar el país hasta llegar al límite en el que el gobierno tuvo que declarar el estado de alerta y militarizara los aeropuertos para obligar a trabajar a sus operarios mejor pagados.

Así pues, a ellos va dirigida esta carta, que escribo hoy:

“Estimados” controladores aéreos:

No, no es de recibo que por sus únicos intereses perjudiquen de forma tal a más de 600.000 viajeros en TODOS los aeropuertos españoles. No es aceptable que gracias a ello, se cifren las posibles pérdidas del sector turístico y hotelero del país estando la economía como está, en unos 500 millones de euros (muchos me parecen, pero bueno).

Puedo entender que tienen que haber estado muy muy hasta el gorro de su situación laboral, cuando declaran una guerra como la que ganaron (o perdieron, según se vea) el fin de semana del puente. Puedo imaginar que tener la responsabilidad de tener que conducir a buen puerto las rutas aéreas sin montar un cataclismo con los aviones debe ser complicado y estresante hasta más no poder, sobre todo en zonas de alto tráfico aéreo. Además puedo entender que tengan ustedes un límite de horas anuales de trabajo que evitan que acaben en un manicomio o tirándose de un puente. Sin embargo, de siempre es sabido que el sueldo de un controlador aéreo es uno de los mejores pagados en España junto con el de Botín y el de  Amancio.

Que las condiciones laborales y de tensión a las que se les someten no son las mejores, por supuesto. Sin embargo, lo que hicieron el citado fin de semana, no tiene nombre. Lo que está claro es que no se le puede llamar Huelga. Las huelgas se avisan, se convocan a través de un sindicato (en este caso tienen ustedes uno de los sindicatos más potentes que hay) y no porque ustedes sean trabajadores públicos, funcionarios, y cuenten con las ventajas de casi completa inmunidad ante un despido, pueden ustedes decidir que se cierre el espacio aéreo español porque hasta aquí hemos llegado. Ustedes no hicieron una huelga, sino que abandonaron su puesto de trabajo de forma injustificada. Argumentaron todos problemas médicos justo ese día. ¿Curioso no? Sin embargo, cuando el ejército les ordena trabajar o se les podrá culpar por delitos de sedición con penas de cárcel, entonces ahí si que van a trabajar ¿no? Se escudan ustedes en que nunca podrán ser despedidos porque “son funcionarios del estado”, y esa licencia que se permiten de dejar tiradas en aeropuertos y embarcados en aviones a gente, que ha pagado por un servicio, que unos van de vacaciones, y otros tienen verdadera prisa por compromisos familiares, funerales, operaciones médicas, niños, ancianos, embarazadas, etc,… hace que la única forma de la que se les pueda calificar es de: chantajistas y piratas. Para exigir mejoras en los convenios, están los sindicatos. Si ustedes se hubieran preocupado de pedir mejores condiciones laborales en forma de menos horas y más días de descanso, en vez de canjearlo por un sueldo aún más astronómico, tendrían ustedes menos estrés, mejor salud y podrían invertir su jugoso salario en disfrutar con sus familias y amigos, en vez de tenerlo que ahorrar por falta de tiempo para gastarlo.

Definitivamente, no sé si ustedes tenían razón o no en las injusticias declaradas por su convenio laboral o no, pero si la tenían, la perdieron ustedes toda en un único fin de semana.

Den gracias que yo no soy presidente del gobierno. Si no, esta sería la suerte que correrían:

Aquellos que hayan fingido un problema médico y hayan abandonado su puesto de trabajo, generando el mayor caos aéreo que se recuerda en este país, formarán parte del ejército del INEM y no podrán presentarse nunca más a un puesto de empleo público en España. Asimismo, se duplicarán los puestos de controlador aéreo para todos los aeropuertos españoles. El sueldo máximo a cobrar por cada uno de ellos, será un tercio de lo que cobra uno de los de ahora.

Como decía un amigo: “Gente en la calle que no tiene miopía y que habla inglés bien, hay a patadas”. Por supuesto que además hay que preparar unas duras oposiciones que permita garantizar que las personas al cargo de la vida de montones de viajeros, serán suficientemente responsables y serias como para no abandonar su puesto de trabajo ni “empotrar un avión”. Por tanto, el doble de plazas de empleo de controlador aéreo, con un gasto de 2/3 el actual. De esta forma, podrán vivir mucho más desestresados y teniendo tiempo libre para aprovechar el sueldo que ganan en hacer una vida normal con sus familas y poderse ir de vacaciones y de permisos maternales cuando corresponda, invirtiendo mejor el dinero de los impuestos de los españoles o de las tasas aéreas pagadas por los viajeros.

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