El Sumidero

Cualquier cosa menos Seguridad Informática

Artículos publicados en octubre 2010

Hoy he estado un ratito en la mayor feria de informática de consumo a nivel español: SIMO. Bueno… o eso es lo que debería vender el márketing del tema, porque realmente la decepción no ha podido ser mayor.

Ya hace dos años la edición SIMO 2008 se canceló por la crisis económica, propiciado por la ausencia en dicha feria de los grandes como Microsoft y HP, entre otros. Al año siguiente se reabrió la feria y los expositores “llenaron” un par de pabellones de IFEMA. Además, el cartel del programa incluía conferencias de gente tan interesante y entendida en tecnología como Enrique Dans y Julio Alonso entre otros, por lo que se hacía más que imprescindible la asistencia al evento.

Este año, finalmente me decidí a dejar caer esta mañana un rato, a fin de visitar a un par de amigos que estarían por allí en sus propios stands. Lo más impactante ha sido que SIMO este año, solamente está en el Pabellón 10 de IFEMA. Lo que en tiempos universitarios era una excursión con zapatillas de deporte y mochila con el bocadillo “para echar el día allí”, se ha convertido en un paseo de menos de una hora, contando con dos visitas a los amigos @seifreed, a quien conocí hoy en persona en el stand de su empresa Wifisafe; y a la encantadora @yolandaruiz de Panda Security con quien siempre es un placer charlar y comentar las vicisitudes del sector.

Incluso los propios stands de los grandes como Panda, Codine o HP habían cambiado su filosofía. Por ejemplo en el caso de Panda, que es donde más tiempo estuve, este año abandera la publicidad y los colores del stand pero disponía alrededor de diferentes sub-stands de mayoristas e integradores subordinados a la publicidad de los productos del fabricante de antivirus del oso. Daba la sensación que muchos fabricantes han ido a este evento por cumplir, porque han de estar allí, pero el beneficio en márketing de otros años, contando con la escasa densidad de profesionales, así como del terreno dedicado al evento, no tiene pinta de ser alcanzable ni de lejos en esta edición.

Lo que más he echado de menos es el mítico oso panda gigante, motivo de curiosas fotos en años anteriores:

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Al hilo de aquel post que el amigo Rafael Alfaro escribió hace tiempo en este blog, en el que se “quejaba de” tener que pagar para entrar en un museo, y no poder entrar a una buena parte de él por /reformas/estar cerrada/estar vacía la sala/$excusa,… quiero retomar un tema parecido.

Cuántas veces nos ha pasado yendo de viaje, incluso por España, que hemos entrado para observar la preciosidad arquitectónica de una catedral y, en la entrada, nos hemos encontrado con una garita (que no pega ni con cola con la belleza del interior del lugar sagrado), y que nos recuerda a un puesto de peaje de una autopista.

Esto mismo me pasó en la catedral de Segovia y lo que sigue es una transcripción bastante fiel de la conversación con la del “peaje”

- Perdone pero si usted quiere entrar a la catedral son $precio euros
- Uhm.. a ver disculpe, me dice usted que por entrar a rezar, por entrar a un lugar de culto donde profesar mi fe cristiana, ¿me va a cobrar?
- Si señor -¿señor? noooooooo otra vez no!-, si usted quiere entrar a visitar la catedral, usted tiene que pagar $precio euros.
- Pero señorita -por hacerle un cumplido- es que yo en realidad no quiero visitar nada, yo sólo quiero entrar a rezar un Padrenuestro y tres Avemarías como me enseñaron en el colegio y nada más. Tengo la costumbre de dar una vuelta alrededor de la bóveda mirando a los ventanales y las cúpulas mientras lo hago, pero ¿todos tenemos nuestras manías no?
- Uhm… pero, es usted de natural de Segovia?
- Pues mire, sí. Nací aquí (mentiiiiiiiiiiiira) y luego me fuí a vivir a Logroño, por traslado de mi padre, pero llevo unos años trabajando en Madrid,… aunque, no puedo probarlo, la verdad.

Le faltó pedirme el DNI, pero al final la chica accedió a que entrara, me diera una vuelta por la catedral y pasó de complicarse la vida más. No obstante, me sigue pareciendo demasiado fuerte que simplemente por entrar en una catedral y darme una vuelta (al fin y al cabo es a lo que iba y lo que hice), haya que pagar un peaje, siendo que muy posiblemente la catedral ya tenga una subvención por parte del ayuntamiento de Segovia o por la Comunidad de Castilla-León o… vaya usted a saber.

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