Para aquellos que no hayáis sacado la cabeza del fútbol últimamente, os informo que, los trabajadores de Metro de Madrid, comenzaron el lunes 28 de Junio con una huelga en la que se respetaban los servicios mínimos.
El problema ha venido ayer martes y hoy miércoles en que los trabajadores de Metro de Madrid, decidieron hacer una huelga completa, sin servicios mínimos. En otras palabras: “Ayer y hoy (y veremos mañana): No hay metro”. El caos en la capital de España ha sido monumental. Atascos tremebundos, gente que no ve los telediarios ni lee prensa en papel u online y que acude a las paradas de metro y se encuentran con la “sorpresa” de que están cerradas y toca buscar taxis y autobuses.
Teniendo en cuenta que el derecho a la huelga es algo que debe existir y con lo que estoy completamente de acuerdo, que la gente pueda manifestarse y reivindicar a los patrones su descontento con las condiciones me parece que es un derecho fundamental. Sin embargo, es como el fumar, que sus derechos se terminan cuando se vulneran los de otras personas, en este caso los que sí que quieren trabajar (y en el caso de los no fumadores, el no tragarme el humo de otro obligatoriamente).
¿Por qué nos pasan estas cosas y se pueden evitar o mitigar?
Lo que está claro es que no puede pasar cosas como que gente “inocente” sufra consecuencias que puedan afectar a su condición laboral por llegar tarde al trabajo por no haber transporte público. Cierto es que ellos tienen el poder de paralizar una ciudad simplemente no trabajando. Para ello, creo que debería existir una especie de seguro, pagado por supuesto, de individuos que, si los conductores del metro se declaran en huelga, un grupo de personas igualmente cualificadas procedentes de una empresa privada o incluso personal del ejército, una especie de grupo de reservistas puedan conducir igualmente los trenes, metros y autobuses llegado el momento. Por supuesto, esta gente estaría amparada por la policía, antidisturbios o por el mismo ejército para que los piquetes no boicoteen su labor.
Para los trabajadores del metro, yo les propondría métodos alternativos para reivindicar sus peticiones:
- En vez de la locución con el aviso de las estaciones, llevar una grabación que permanentemente fuera diciendo e informando (o martirizando) a los ciudadanos que cogen el metro cuáles son sus reivindicaciones.
- Abrir las puertas con medio minuto de retraso desde que llegas a la estación. Lo mismo al cerrarlas. De esta manera, generar retrasos y por supuesto anunciarlopor megafonía: Que sepáis que vais a estar 1 minuto completo parados porque los patrones no quieren negociar con nosotros.
- Solicitar firmas/DNIs a los usuarios de Metro de Madrid para que puedan ser presentados como apoyo ante quien toque.
- Promover jornadas de puertas abiertas y hacer que nadie pague metro durante los días de “huelga”. De esa manera la empresa no gana dinero y fuerce las negociaciones de sus reivindicaciones.
A los ciudadanos, que ven que no hay metro… y que se prevee que al día siguiente no va a haberlo tampoco, deberían planificar alguna otra forma de asistir a su lugar de trabajo (o no hacerlo y teletrabajar, en los puestos que así se pueda claro está) ¿bicicletas, motos? ¿reserva de taxis por teléfono con tiempo? ¿madrugar más para coger autobuses? ¿organizar rutas entre trabajadores de una misma empresa para compartir vehículo e ir a trabajar?
Que sí, que es un engorro, pero mientras no haya servicio de metro, habrá que buscar alternativas ¿no?

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