El Sumidero

Cualquier cosa menos Seguridad Informática

Artículos publicados en marzo 2010

Pensé que nunca en la vida me iba a pasar, que yo sigo viéndome en el espejo como un jovenzuelo y que, si alguna vez en mi vida se me hubiera dado bien, me echaría un partido de fútbol/baloncesto dos veces a la semana. Cierto es que alguna cana me ha salido y que no salgo de juerga con la asiduidad de antaño, aunque no creo que sea por incapacidad, sino por desmotivación para cerrar todos los bares. Actualmente salgo, me tomo algo y me vuelvo cuando lo considero oportuno, sin pensar en escuchar los pajaritos y ver cómo amanece camino a casa disfrutando de conversaciones trascendentales con algún otro amigo juerguista.

Pero vamos que yo me sigo viendo como un chaval,… aunque voy dándome cuenta de indicios que dicen que estoy “madurando”, en el sentido físico de la evolución.

Sin ir más lejos, el otro día, volviendo de la piscina, ataviado con chándal y una bolsa de deporte, ¿qué puede ser más juvenil? al subir al ascensor en casa, subió una vecina de unos 25 años que me pregunta:

-”Perdone señor ¿a qué piso va?”

- “Voy al quinto” -aunque mi cara debió ser de WTF y con una sonrisa en la cara le pregunto – “¿Me puedes decir qué te ha inspirado tratarme de “señor”? No creo que aparente tantos años, fundamentalmente porque acabo de entrar en la treintena”

- Tímidamente me contesta: “No, bueno yo… por educación”

El resto de la conversación fue de lo más agradable y sin más tratos de “Usted”. Estoy seguro que si la chica si hubiera podido salir corriendo de ese ascensor lo habría hecho.

Vecina, si me lees, que sepas que no me molestó el trato de usted, pero me dejó sorprendido! Un saludo para tí.

Imagino que recordáis el anuncio de Coca Cola dedicado a los nacidos en la Generación X en el que a un “chico” le llaman “señor” para que le devuelvan el balón. Así me sentí yo aquel día.

Bajo estas líneas tenéis el video completo. Los que sois de mi generación, al verlo, esbozaréis una sonrisa más que seguro recordando cosas como las cintas VHS, los dos canales de TV, el “1,2,3″, etc, etc,… o incluso la foto del avatar de Oliver y Benji.

This movie requires Flash Player 9

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Lo que voy a relatar pasó el miércoles por la noche volviendo de Palma de Mallorca a Madrid. En uno de esos viajes “por el día” que me pego a lo largo y ancho por la geografía española, tuve que hacer una visita cargado únicamente con el bolso de mi portátil a trabajar con unos clientes en Palma. Decir que para viajes en mi empresa no solemos utilizar RyanFAIL como línea aérea preferida aunque en este caso, dada la urgencia con la que se nos pedía ir aprovechamos el  “bajo” precio.

A la ida todo perfecto, siempre y cuando lleves impreso el billete desde casa (que si no te cobran una pasta en el aeropuerto por darte una tarjeta de embarque). Al no llevar más equipaje que el bolso del portátil todo correcto, pero a gente que iba delante de nosotros, les hicieron facturar (y pagar bastante generosamente) su equipaje de mano por no caber en el recipiente de medidas aceptadas (algunos con razón y otros… pues es dudoso porque no cabía por muy muy poco).

A la vuelta, llegamos con tiempo de sobra al aeropuerto, y como hago siempre en Palma, aproveché compré un par de ensaimadas para traer un “souvenir” a la familia y una camiseta de Fórmula 1 ultrarebajada que me pidió a gritos dormir en mi armario. Aproveché a guardar la chaqueta y las ensaimadas en la bolsa que me dieron en la tienda de la camiseta para ir más cómodo.

Nos ponemos a hacer la rigurosa cola, mi compañero delante de mí con su Netbook en un bolso de portátil pequeñito pasa sin problemas, cuando la chica-rottweiler de la puerta me indica que llevo dos bultos y que RyanFAIL sólo me permite llevar uno. Hasta aquí cierto es, dicho con un tono más prepotente de lo normal, pero bueno. Me pongo la chaqueta, me ato la camiseta de F1 a la cintura y desecho la bolsa, por lo que procedo a pasar con mi portátil y las ensaimadas en la mano. Me dicen de nuevo que son dos bultos y que no puedo pasar así (o facturo uno, pagando claro está, o dejo algo en tierra). Me empiezo a poner nervioso. La tipa me echa en cara que si no me he leido las normas de la compañía en la que viajo, que dicen que sólo se puede llevar un bulto por persona, incluso palabras textuales “si usted no sabe que no se pueden llevar dos bultos, no queremos que clientes como usted, así que no viaje con RyanFAIL”. Quito la tira con la que se cuelga en el hombro el bolso del portátil (tranquilos, que no la agredí con las hebillas ;D) sino que intento atar las cajas de las ensaimadas al resto del bolso para poderlo contar como un solo bulto. Lo intento meter en el recipiente y entra. Al sacarlo se desmonta el atillo y me dice que siguen siendo dos bultos. Cojo de nuevo la bolsa y la apaño para que entre (casi me subí encima hasta que entró). Finalmente da el OK y paso adelante. Le digo, una vez aceptado el pase y recortado el billete, que me parece una falta de respeto tremenda el trato vejatorio a los clientes de la compañía en la que ella trabaja y que merecería estar en otra cola, la del INEM. Sale corriendo detrás de mí la tipa amenazándome con hablar con el capitán para que no me deje coger el avión. Le digo que vaya a hablar con el capitán o con quien quiera, que le entregaré una hoja de reclamaciones directamente a él en la mano sobre el trato absolutamente fuera de lugar avalado por un montón de testigos. Finalmente la dejo mascullando nosequé y continúo hacia el avión.

En la entrada al avión, me viene a la cabeza la solución al problema. Tenía que haber metido en la bolsa las ensaimadas y el bolso pequeño con el ultraportátil de mi compañero, y hacerle a él pasar con mi portátil únicamente.

Experiencias como esta son las que te hacen ver que realmente el low-cost lo usan también en la profesionalidad de sus empleadas, y que lo último que le preocupa a RyanFAIL es darle un buen servicio a sus clientes sino …. más bien,… algo como lo que deja claro el logo de la compañía que he encontrado en Internet y he puesto como imagen de este post.

Por mi parte, viajaré en RyanFAIL cuando sea absolutamente imprescindible y evitaré una compañía que ha llegado a pensar en amortizar sus aviones incluso cobrando por ir al baño y queriendo homologar plazas para viajar de pie…

Vaya días que llevo… entre los taxistas pícaros y las compañías aéreas que contratan gente barriobajera y sin modales para puestos cara al público, no gano para malos ratos!

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Vengo llegando a casa con un humor de perros. No es normal que al salir de la T4, al coger un taxi, el conductor se aproveche de que yo iba hablando por teléfono para ir por donde le da la gana.

Para empezar, el taxi estaba sucio y descuidado (la verdad es que no era muy viejo, el taxi, porque el taxista yo diría que llegaba a los 60 seguro); según me monté, hice una pausa para decir la dirección de destino (zona noroeste pero dentro de la M30), nombré una zona muy conocida al conductor y me dijo que perfecto. Sigo hablando con mi interlocutor y veo que el taxista en vez de ir en la misma dirección por la que me llevan llevando los taxis en Madrid desde que la T4 existe hasta el día de hoy, se va sin preguntar hacia Alcobendas. Según veo el movimiento, le digo directamente:

- ¿Dónde piensa ir por esa dirección?

- Es la ruta oficial para no pagar peaje… si usted quiere pagarlo habérmelo dicho.

Después de eso, he terminado rápidamente la conversación telefónica que estaba manteniendo y me he enzarzado a discutir con él. Que lo normal sería que me preguntase que por dónde quería ir. Él se escudaba en que yo iba hablando por teléfono y que él ha decidido ir por donde ha creido más conveniente.

En fin, que conveniente para su bolsillo ha sido: 31 euros la broma cuando esa carrera, que estoy harto de hacerla desde la T4 hasta la puerta de mi casa en este mismo horario, no sale por más de 24 euros con peaje y suplementos incluidos. Ni siquiera cuando he configurado en el Googlemaps del Iphone la ruta desde la T4 hasta mi casa y ha visto que la vuelta que me estaba dando era descomunal se ha quedado contento.

Entiendo que después de llevar dos horas esperando para cargar un pasajero quiera amortizarlo lo mejor posible, y si no hubiera sido porque cuando se lo he dicho estaba en medio de la M50, le habría dicho que parara ahí mismo que yo me bajaba y volvía a coger otro taxi.

También es conocido y sale en muchos programas de la tele que, algunos taxistas, a los extranjeros se les da una vuelta de más por Madrid. Esto no es algo que diga yo, sino que hay programas de televisión que han hecho varias pruebas. Como se puede ver en este enlace de búsqueda en Google no he sido el único.

Afortunadamente, no todos los taxistas en Madrid son iguales que este!

He decidido que no voy a poner la licencia del taxista en el post (sobre todo por lo complicado de identificarlo), sin embargo esta es parte de la matrícula [0-9]683-FNK (el primer número no lo pongo) y era un Seat Toledo que por dentro estaba bastante desaseado.

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Desde hace unos años adquirí el sano aunque cansador hábito de ir a practicar la natación en una piscina pública de un polideportivo con frecuencia semanal y casi siempre a mediodía. La verdad es que en todo este tiempo he visto de todo y por supuesto, mis motivos tengo para hacer este post englobado dentro de esta sección.

Quiero pues quejarme de cosas como:

  • Se supone que cada calle está dividida en dos por una línea de baldosas de diferente color en el fondo de la piscina. Cada carril que queda en la calle está pensado para que todos los nadadores vayan hacia un lado. Aquí podemos contar con el despistado/a que va nadando en el carril contrario (o que sólo elige un carril para ir y para volver); y ya el que es el colmo es que el va por medio del carril. Desde arriba tiene que parecer como un avión aterrizando en la T4.
  • Evidentemente no todo el mundo es capaz de nadar al mismo ritmo, y al ser la piscina pública, hay que contar con los “Fernando Alonso” acuáticos que parece que se están entrenando para el campeonato de España a mediodía y que se ponen detrás de tí mientras vas nadando, te cogen el rebufo y cuando pueden te adelantan (ni hacer los repostajes dejan tranquilo oiga!). Además de éstos, a los que me pregunto cuál será su tiempo por vuelta, hay que compartir carril muchas veces con las “Señoras que quedan para ir a nadar en hora punta” (que no sé si existe el grupo Facebook creado pero madre mía…) Parece que estén paseando a Miss Daisy… en el tiempo que ellas hacen dos largos, a veces me he hecho una serie de 10.
  • Los que nadan hacia atrás: Yo entiendo que es un estilo olímpico y que, como tal, puede y debe ser desarrollado y practicado, pero no cuando la piscina está repleta de gente que va y viene, porque lo más normal es que como no controlas bien que no te tuerzas nadando, te choques con alguien que comparte la calle contigo. Debería estar prohibido en una piscina pública cuando hay alguien más en la misma calle.
  • Los que utilizan juguetes accesorios: Para nadar en una piscina pública, lo imprescindible es llevar el bañador, gorro y gafas de natación; el resto de los gadgets están de más. Hay gente que mete toda suerte de elementos de gomaespuma en la piscina para ponerse en la entrepierna, o para chapotear con las piernas y no mover los brazos, hasta un tío con aletas de natación he llegado a ver hoy!!!! Así también llego yo el primero eh?…
  • Las conversaciones trascendentales en el vestuario: Vistiéndote después de la merecida ducha, si se es medianamente observador se puede apreciar la interacción entre la fauna que va a las piscinas. Frikadas como: Que si el fin de semana empezó a coger fondo para la “triplemaratón madrileña con salto mortal doble”, que si está practicando un estilo nuevo que consiste en mover las piernas 6 veces de nosequeforma y 4 para el otro lado, que si me he comprado una mountain bike de 1500 euros para empezar nada más…. Increible!!

Está claro que todo esto sucede poque a este tipo de piscina, va gente demasiada heterogénea con diferentes motivaciones: la operación bikini, entrenar para ser el nuevo Michael Phelps, porque lo ha recomendado el médico o por no escuchar al jefe durante un rato dentro del agua,… y sin embargo, sigue siendo divertido.

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Desde que descubrí Linux me encantó. Un sistema operativo que no se colgaba, que no se reiniciaba sólo, que no pegaba pantallazos azules… una maravilla.

Sin embargo, decidí, al igual que otras muchos switchers, cambiarme a Mac. Aprovechando una visita de un buen amigo a USA, me consiguió un Iphone 2G. A los tres meses, otro amigo viajó a New York y me trajo un Macbook de 13″. Y desde ese día, sigo manteniendo Linux para servidores, sistemas que requieran alto rendimiento, seguridad, fiabilidad… y Mac OS X como sistema de escritorio. De hecho, llevo cerca de dos años con Mac y hasta ahora he subsistido perfectamente, tanto para uso doméstico como profesional.

Ahora me tocaba enfrentarme contra todo aquello que había mantenido siempre sobre que Apple hacía dispositivos caros, que encima ahora estaban basados en Intel y que no suponían ninguna ventaja a un PC de buen rendimiento con una distribución Linux.

Sin embargo, hoy además tengo argumentos para defender que Apple, no solamente hace dispositivos de un cuidado diseño desde el embalaje en adelante, sino que además pone buenos materiales a la hora de fabricar. Ayer, tuve la mala fortuna de no encontrar los auriculares (con micrófono) de mi Iphone a mano por ningún lado. Curiosamente y como acababa de poner una lavadora, tuve un mal presentimiento y fuí a la cocina. Mirando como daba vueltas mi ropa, pude ver cómo se asomaban el conector Jack y el cable blanco.

Después de 3 horas de sesión de lavadora, con prelavado y a 60º, lo que viene siendo ropa bastante sucia (no daré detalles), entre la ropa ya limpia, encontré los auriculares. Los soplé un poco, aunque estaban secos (el centrifugado hizo bien su función). Se me ocurrió conectarlos al Iphone y puse música. Increiblemente funcionó. Se me ocurrió que posiblemente el micrófono fuera el más afectado, así que hice una llamada. La interlocutora decía que me escuchaba perfectamente (y yo a ella también).

Así pues, al menos los auriculares originales de Apple para Iphone, puedo decir que son de una calidad suficiente para aguantar 3 horas de lavadora a 60º, más la agresividad de los jabones el movimiento de lavado y el de centrifugado y siguen funcionando. Además ahora huelen a suavizante!!! ¿Queréis que os lave algo?

Por si acaso: Post NO patrocinado por Apple, todo basado en mis experiencias personales.

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Desde el 2005 llevo siguiendo la Fórmula 1 religiosamente los Grandes Premios todos los sábados y domingos. Desde Telecinco a la Sexta o en el canal que lo den, para mí el ritual es el sofá, la cervecita, algo de picar,… y a disfrutar de los coches. Cuando se termina la temporada pongo la cuenta atrás en los días que quedan para que comience la nueva temporada. Vamos, que me encantan las carreras de coches,… y los coches en general.

Sin embargo, cada día/temporada estoy más en desacuerdo con las decisiones y normas que se les ocurren a la FIA. Ya el año pasado (2009), llegué a aburrirme en varias carreras debido a la superioridad que otorgaba el difusor trasero a los Brawn GP, hasta el punto que un piloto como Jenson Button, considerado como bastante mediocre, fuera el campeón del mundo. Cuando coincidió Hamilton con Alonso en McLaren ya se vio por quién apostaba la FIA.

Sin embargo este año, prometía ser apasionante, tres pilotos españoles: Fernando Alonso, Pedro Martínez de la Rosa y Jaime Alguersuari, y una escudería nacional también, Hispania Racing,…. la vuelta del heptacampeón Michael Schumacher; y ya que era necesario adaptarse a la cantidad de nuevos equipos (Hispania Racing, Lotus, Williams de nuevo,…), bailes de pilotos que han fichado por diferentes escuderías, colores y patrocinadores en los coches que cuesta identificar…

¿Finalmente que ha pasado? En mi opinión, la FIA una vez más ha pegado otro pinchazo a la Fórmula 1 con una de las nuevas normas: Eliminar los repostajes de los Grandes Premios. Ahora los coches han de contar con un depósito enorme que dote de autonomía suficiente de principio a fin. En mi opinión, si los repostajes, y la estrategia de número de paradas, etc…. eran factores que generaban cambio de posiciones en el resultado de la carrera, ahora será aún más complicado los cambios.

Ahora lo único que pueden hacer los pilotos es decidir cuando parar a cambiar neumáticos (que por cierto se degradan bastante más por el peso del combustible) y cruzar los dedos para no tener problemas mecánicos, hidráulicos, eléctricos, etc… y centrarse en no tener errores de conducción.

Como conclusiones: Ferrari ha demostrado fiabilidad en su mecánica y calidad en sus pilotos (P1 y P2); la fiabilidad de los equipos más nóveles y modestos se ha hecho patente y ha habido un alto número de abandonos (entre ellos Pedro Martínez de la Rosa).

Según avance el campeonato 2010, la fiabilidad mecánica mejorará y los coches no romperán tanto, sin embargo, las normas impuestas por la FIA seguirán inalteradas, y espero equivocarme, pero tendremos carreras más aburridas a lo largo del año.

Lo peor sin duda son las toneladas de publicidad con las que nos inunda la Sexta cada poco tiempo (aunque el año pasado parecía más descarado)  ¿No existe la posibilidad de que la pongan toda junta y dejarnos disfrutar de la carrera completa? Si hay que ver entera la publicidad, antes o después de la carrera, yo me comprometo a hacerlo, pero así evitaríamos los telespectadores perdernos detalles de la misma.

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Y hoy que me pongo?

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Excepto en aquellos trabajos que tienen definido un uniforme fijo por la compañía o el tipo de labor (butanero, camarero, jardinero, salvavidas, dependiente del Corte Inglés,  etc,…), los que nos dedicamos a otras labores, muchas veces tenemos que pensar muy bien qué indumentaria es la más adecuada para cada ocasión.

En mi caso, dedicado a la preventa de soluciones de seguridad informática durante años, me hago esta pregunta cada día cuando tengo que ir a ver a un cliente. Es decir, ¿a qué voy? ¿qué le voy a contar? ¿qué papel voy a desempeñar? Puesto que no es lo mismo ir a promocionar un producto desde el punto de vista técnico que comercial, y dado el estereotipo que tenemos de que hay que ir como un pincel a todas partes, muchas veces hay que pensarse dos veces el look & feel que hay que llevar ese día.

Por ejemplo, ante la eterna duda de ¿me pongo corbata hoy? Si vas a una reunión inicial (presentación, entrevista) con gente de alto nivel (suele ser útil saber de antemano cómo viste el personal de la empresa a la que vas) pues evidentemente, vayas a lo que vayas, pienso que la corbata nunca está de más. También debería influir la confianza que tengamos con el interlocutor, si es el primer contacto o ya hay una buena relación de camaradería.

Estoy de acuerdo también con amigos y compañeros que defienden que el perfil 2.0 puede llevar un look más desenfadado (traje con chaqueta y camisa pero sin corbata). Por eso me pregunto siempre qué idea es la que quiero que se lleven de mí. Si estamos hablando de que voy en modo técnico preventa a profundizar de un tema con un público también técnico, pues parece sensato dejar la corbata en casa. Sin embargo, si el público objetivo es un directivo que piensa más en números y riesgos que en las posibles soluciones para mitigarlos, creo que es muy defendible la necesidad de la corbata.

En caso de workshop de los productos de mi compañía, en una sala grande, ante una audiencia también técnica, parece razonable llevar una ropa más cassual con una camisa con el logo de la empresa a la que represento.

Sin embargo, yo creo que  ante la duda, como dice Barney Stinson de la serie How I Met Your MotherSuit up! y por supuesto con corbata!

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Esta pretende ser la primera entrada de una nueva sección. Porque este blog es para gritar a los 4 vientos lo que me venga en gana, y porque muchas veces no sabes dónde has de referir tus quejas, desfogarte ante acontecimientos que te parecen injustos, que te tocan las narices o que simplemente quieres denunciar públicamente.

Después del disclaimer inicial, comienzo a quemar adrenalina. El menú del día es: el comportamiento de la gente en sitios públicos.

Aunque este tema da para un libro del grosor de las páginas amarillas de Madrid, intentaré recapitular aquellas actitudes que más me han llegado a parecer molestas o simplemente fuera de lugar.

  1. Los teléfonos móviles: Que sí, que todos los medios anuncian que las tendencias del uso del móvil es siempre al alza y que cada vez podemos hacer más cosas desde ellos, pero en según que sitios o situaciones, por favor: en silencio!! Es decir, que debería ser automático que cuando te piden la entrada para el teatro, cine, conferencia o cuando, en el avión, la azafata pasa por los pasillos verificando que tienes el cinturón abrochado, se debería exigir que el móvil se silenciara en ese momento en el caso del cine/teatro/conferencia/reunión y que se apagara en el caso del avión. Ningún ponente quiere ser interrumpido por un tono de moda de otra persona mientras habla: Si esperas una llamada, con silenciarlo y tenerlo delante ya ves si te llaman y puedes salir a hablar. No sería la primera conferencia a la que asisto en la que alguien del público, sin mostrar respeto alguno por el ponente, ni por los que tiene alrededor, contesta una llamada (o incluso llama) sin salirse de la sala.
  2. Los asientos numerados: Si en una entrada de un cine, teatro o medio de transporte se molestan en ponerle un número de fila y asiento,… ¿será por algo no? Si llegas a última hora a un cine y ves que está vacío, pues suena razonable poder elegir el sitio donde sentarte, porque probablemente no usurpes el asiento de nadie… pero si llegas con media hora de antelación y ni miras dónde tienes que ubicarte, luego no pongas cara de circunstancia cuando te dicen que estás en un sitio equivocado. Lo mismo me ha pasado en aviones y trenes… El número lo imprimen por algo en los tickets, no por rellenar el espacio en blanco en el papel.
  3. Las cajas de los supermercados/centros comerciales:  Yo entiendo que la mejor forma de cualificar en qué fila hay que ponerse para pagar viene dado por: “la que menos gente tenga”. Yo mismo lo hago, pero claro, teniendo en cuenta que hay cajas prioritarias para gente con cestas, menos de 10 artículos, pago exclusivo con tarjeta, caja ecológica sin bolsas, caja autoservicio, para mujeres embarazadas, personas mayores, etc, etc,… ¿por qué nadie respeta ese tipo de cosas? Si son 10 artículos, son 10 artículos; si sólo se puede pagar con tarjeta, no te empeñes en sacar billetes del calcetín… no pidas que te den bolsas en la caja ecológica, no pidas que te atiendan en la caja autoservicio…

En fin, que aunque este tema da mucho juego y se puede hacer más y más mala sangre por las aberraciones que hace la gente. Quiero puntualizar que he sido testigo en persona de todas y cada una de las situaciones aquí relatadas y que hay que morderse la lengua para no herir sensibilidades en algunos momentos.

¿Quién no ha visto situaciones similares? Os animo que dejéis en vuestros comentarios todas aquellas que consideréis. Este es un rincón para desfogarse, así que adelante.

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No, este post no está dedicado a hacer crítica de la maltrecha economía nacional. Como conté en Miedo al Fail, días atrás, asistí a parte del Microsoft Technet Security Day celebrado en Madrid en las conocidas salas de cine Kinépolis. El evento reunía en una de las salas de cine más grandes a más de mil personas que esperaban con gran ilusión escuchar a varios ponentes de Microsoft y a Chema Alonso de Informatica64 en una de sus siempre enriquecedoras charlas.

Por culpa de haber llegado tarde al evento, y dado el llenazo total de la sala, me tuve que ir a la última fila del cine. La verdad es que recuerdo haber disfrutado la película Matrix Reloaded en ese cine desde esa fila con mi amigo Yago (por aquel entonces además compañero de fatigas) sin pérdida de detalles por la distancia.

Desde allí arriba, y dada la profesión del público asistente al evento (casi todo varones: administradores de sistemas, bases de datos, seguridad, desarrolladores, tecnólogos varios, etc,.. ) pude contemplar un hecho que no sé si será o no por el sector en que me muevo, pero lo que parece evidente es que los informáticos tenemos gran tendencia a que nuestro pelo desaparezca de nuestras cabezas. Me quedé sorprendido al querer intentar identificar a un amigo y compañero de Security By Default entre el público (que luce un cómodo rapado al cero) y fuí incapaz por la cantidad de cabezas brillantes existentes en la sala. Se puede decir que afeitarse la cabeza es una moda a la que se ha subido mucha gente y que entre mil personas es difícil encontrar al que se busca pero, es que además, el porcentaje de individuos que les clareaba la azotea era impresionante.

Desde hace años, asumo que lo mío no tiene solución ni freno, y que por motivos genéticos principalmente, el futuro de la brillantez exterior de mi testa está asegurado desde que nací, pero el día del Technet Security Day me dí cuenta de que además, parece que además estoy en la profesión correcta.

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El pueblo chileno, al que pertenece parte de mi sangre y parte de mi niñez, fue sacudido fuertemente por un terremoto de grado 8,8 en la escala Richter, hasta ahora el quinto terremoto más grande registrado en la historia.

Ese sábado por la mañana, las lágrimas me saltaban de los ojos viendo las imágenes mostradas en diferentes medios y me corroían los nervios por conocer el estado de los míos. Mis padres que decidieron viajar de vacaciones para irse a disfrutar del verano en familia, con mis tíos y primos; mis familiares radicados en Concepción; mis amigos, amigas y ahijados cercanos a Linares y Talca… todos ellos más cerca aún del epicentro.

Por palabras de mis padres y de mi tía, con la que conseguí hablar el sábado por la mañana por teléfono, la sensación es indescriptible; casi todos los pensamientos van dedicados a que el mundo se acababa, que el edificio donde estaban durmiendo, se precipitaba al suelo y que era el fin de todo. Tuve la oportunidad de compartir, impotente, un par de enormes réplicas de este tremendo terremoto mientras hablaba con ella. Esa sensación, la mía, de no poder hacer absolutamente nada mientras te dicen que el suelo vuelve a temblar y que no sabe qué hacer, hacia donde correr, si salir a la calle o no y si éste es el que de verdad se lleva el edificio al suelo definitivamente. Me sentí protagonista de la historia al informarles a ellos por teléfono de la situación en Chile según iba viendo las noticias en televisión y Twitter, puesto que ellos se encontraban sin luz, las comunicaciones telefónicas nacionales eran imposibles de realizar y sólo contaban con una pequeña radio con pilas para enterarse de una información más bien confusa.

Gracias a Dios el resto de mis familiares y amigos, me han ido confirmando por diferentes medios (Facebook ha sido una gran ayuda para mí esta vez) que TOD@S están bien.

Quiero expresar mi pesar y mi solidaridad con los familiares de las muchas más de 700 víctimas que van haber en el balance final de esta catástrofe que esperemos que nunca más vuelva a azotar un país alegre, con ganas de superarse, con ganas de salir adelante y acostumbrado a reconstruirse una vez tras otra.

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